Elaboración

A partir de una materia prima de excelente calidad, la leche de cabra, con su recogida de las explotaciones ganaderas de Ardales y su entorno, y la llegada a nuestra quesería, es donde se inicia el proceso de elaboración del queso de cabra El Ardaleño.

En este punto se inicia todo el proceso de elaboración del queso, siguiendo la tradición y conjugando esta con las máximas garantías sanitarias y de calidad para que el producto elaborado llegue a los consumidores con todas sus cualidades higiénicas y organolépticas.

La leche una vez higienizada pasará a la cuba dónde se procede a su coagulación, a la obtención del cuajo que posteriormente nos dará el queso. En esta cuba, la leche se va cuajando poco a poco y se va cortando para obtener el tamaño del grano y la textura que la maestra quesera considera adecuado para la elaboración. A partir de ahí, una vez quitado el suero, se deposita el cuajo en los diversos moldes en función de los diferentes tamaños de queso a obtener. El resto del proceso de elaboración será el prensado de estos moldes, el salado de los quesos en salmuera y posteriormente la maduración en las cámaras, que será desde horas, en el caso del queso fresco hasta meses en función del tipo de queso a obtener y del tamaño de las piezas.

Proceso de desuerado desde la cuba de cuajadao. En esta fase se elimina el lacotosuero sobrante, en la mesa queda el cuajo para proceder a llenar los moldes.

Se procede a al llenado de los moldes con la masa obtenida en el proceso de cuajado realizado en la cuba.

Una vez llenados los moldes utilizamos una prensa neumática para eliminar otra cantidad de suero. El tiempo y la presión son regulados por la maestra quesera para obtener un queso con la textura deseada. Una vez llevada a cabo la fase de prensado, se desmoldaelos quesos y pasarán a la cuba de salmuera para que adquieran el punto de sal adecuado para su conservación y sabor. Ya como fase final tras el salado, pasarán a las cámaras de curación para obtener el tipo de queso que queramos conseguir combinando temperatura, humedad y sobre todo tiempo, para que actuen los fermentos y microorganismos beneficiosos.